Refranes

¿Sabes cómo termina el dicho? Completa refranes de toda Latinoamérica y descubre qué significan.

Refrán 1 de 10 Aciertos: 0

Completa el refrán:

Te quedan 3 ayudas en esta ronda.

Mejor ronda (Normal)—
Refranes que ya conoces0

Cómo se juega

  1. Cada ronda tiene 10 refranes. En la pantalla verás el comienzo de un refrán o dicho popular.
  2. Debajo aparecen varios finales posibles: tres en el nivel Fácil y cuatro en el Normal. Toca el que creas correcto.
  3. Si aciertas, tu respuesta se pinta de verde. Si no, la respuesta correcta aparece en verde para que la recuerdes.
  4. Después de cada respuesta leerás el refrán completo, qué significa y, cuando es propio de un país, dónde se dice.
  5. Si dudas, pulsa «Quitar una opción» y desaparecerá una respuesta equivocada. Tienes tres ayudas por ronda.
  6. No hay reloj ni prisas: tómate el tiempo que necesites y pulsa «Siguiente refrán» cuando quieras seguir.
  7. Al final verás tus aciertos y un repaso de la ronda. Se guardan tu mejor ronda y los refranes que ya conoces; si cierras la página a medias, la ronda te espera en tu dispositivo.

Sobre los refranes

Los refranes son la sabiduría de la gente dicha en pocas palabras. Pasan de abuelos a nietos, se escuchan en la cocina, en el mercado y en la sobremesa, y casi siempre encierran un consejo práctico para la vida. Muchos llegaron de España hace siglos y cada tierra los fue haciendo suyos: por eso en Colombia se habla de papayas, en Argentina y Uruguay de pingos, y en Chile de quien se fue a Melipilla.

Aquí encontrarás más de 150 refranes y dichos que se usan desde Centroamérica hasta la Patagonia. Cuando un refrán es propio de un país o de una región te lo indicamos, y así puedes descubrir cómo se dice lo mismo en otros rincones de Latinoamérica.

Completar refranes es un buen ejercicio para la memoria, porque obliga a recordar frases que quizá escuchaste hace muchos años. También pone a trabajar el lenguaje y la comprensión: para elegir bien hay que pensar qué tiene sentido y no solo qué suena bonito. Y es una excelente excusa para conversar: pregunta en tu familia cómo terminan ellos un refrán y verás que cada casa tiene su versión.

Algunos consejos. Lee el comienzo en voz alta, porque muchas veces el oído recuerda antes que la cabeza. Fíjate en la rima, que es la que ha mantenido vivos tantos refranes durante siglos. Y cuando no conozcas alguno, lee su significado con calma: es de lo mejor del juego, porque en cada ronda aprendes algo nuevo.